Elegiaca en desconcierto anduviste lo que dura el olor del pino en el aire tras el viento.
El enemigo está dentro, decían.
El elitista elaborar de planes nuevos...iluminando las entrañas a través del agujero del espíritu.
Elegiste lugar, allí no estaba.
El eden tras las hojas verdes selváticas....viste lo que había y te gustó.
El efecto te gustó tanto que pospusiste tu idea, y ahora lo alimentas por dentro, y se percibe el brillo desde fuera.
El equidistante punto de equilibrio llegó: Radiante es la potencia del alma.
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1 comentario:
Ohhhhh, qué potito!!! Yo también te quiero!!
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