lunes, 6 de junio de 2011

De nuevo la lluvia



Después de bastante tiempo....llueve de nuevo. Hasta he tenido que recoger la ropa del tendedero. La lluvia es fascinante, porque en cierto modo nos estimula hacia la interiorización y el recogimiento espiritual.


Un día soleado es un elogio a la fuerza de la vida y a la acción, lo que también tiene su áquel... pero la lluvia y la noche son más creativas. Incluso cuando la inspiración parece habernos dejado de lado (como es ahora el caso), el suave tintineo de las gotas en los tejados y olor a tierra mojada te transporta a otros momentos y ensoñaciones.


Con esta pintura de Van Gogh me pasa algo parecido. Siempre pensé que esa noche, construída a base de colores y evitando el negro (como tal vez él hubiera querido hacer con su propia existencia) podía ser enormemente productiva, y me imaginaba a mí misma disfrutando de un humeante café sentada en una de las mesas, bien abrigada, observando a todos los que iban y venían, y escuchando conversaciones ajenas (pequeño vicio más o menos reconocible) en las que de vez en cuando se aprenden algunas grandes lecciones de la vida.

Habrá que visitar Arlès (que no París)...




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