miércoles, 7 de octubre de 2009

Lluvia

"Cuando todo puede acabar mañana"...Si tuvieramos que vivir pendientes de esta máxima, sería un duro día a día, porque cada acción tendría que tener su lógica superior, y cada decisión pasaría por el complejo filtro de las prioridades. Posiblemente sería una vida más sencilla. O no. Cada vez que me toca de cerca esta situación, me replanteo si tiene sentido estar lejos de quien queremos...pero también si lo tiene estar lejos de lo que queremos. Y por qué queremos lo que queremos....eliminando capa tras capa de viejas ideas acartonadas. Porque básicamente, somos nosotros y nuestras circunstancias, y podemos crecer en cualquier lugar (es una cuestión de enfoque vital).....pero qué sería del ser humano sin esa chispa, ese empuje...que le hacen arriesgar, ir más allá, asomarse al abismo. Ahí está el problema: tal vez son los egos, la atracción por lo prohibido, o las utopías, que nos hacen creer que podemos avanzar, subir peldaño a peldaño y seguir sorprendiéndonos.......y paso tras paso, recorrer un camino que nos lleve al punto de partida, tras un trayecto de emociones y vivencias que nos permita sonreir y, en una tarde lluviosa como la de hoy, escuchar las hojas y recordar a quienes pasaron por nuestra vida, lo que hicimos, y la energía que pusimos en el intento.

1 comentario:

èLe dijo...

Qué potito!!! Vuelveeeeeee a casa vueeeeeeeeelve ... por Navidad.