lunes, 17 de noviembre de 2008

Dedicado a Isabel

Esta mañana comentabamos las dos un hecho sorprendente: el desarrollo de la temeridad en las personas que superan la sesentena. En mi barrio, no hace mucho, varios seres humanos que volvíamos tranquilamente del "super", presenciamos -bolsas en mano- cómo una señora (piernecitas delgadas, zapato plano, abrigo tres cuartos y blanquita permanente recién hecha) se aventuraba a cruzar la rotonda en diagonal cual gacela.

8:45 de la Mañana. Estación de Entrevías: una señora corre para alcanzar el cercanías, y viendo que ya se había indicado el cierre de puertas con las señales acústicas, no dudó en lanzarse en plancha, a modo "supermán" hacia el interior del vagón. Varios voluntarios acudieron a cogerla (ni en los mejores conciertos), pero no pudo evitarse que aunque la señora entrara completita, su zapato se quedara en la estación (después de que, a tirones, pudieran soltarla de las puertas que la apresaron por el tobillo).

Ya en el Pozo salió cabizbaja, con un pie descalzo, respondiendo a los comentarios de los seres humanos que no sabían nada de su reciente historia: -"Señoraaaaaaaaaaaaaaa, que va a coger frío!!!"; -"Señoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, que le falta un zapato!!!" (siempre hay listos...). La señora se limitó a responder: -"Ya lo sé, hijo, ya lo sé".

Es esto debido al cambio climático? Antes los seres humanos que sumaban años y experiencia también actuaban de modo semejante? Ganas de acortar el camino al Más Allá? o curiosidad por pasarse unos meses ingresadas en los nuevos hospitales de la Comunidad? Tanta prisa tienen?

En la misma zona hay otros seres (esta vez no humanos) que actúan de un modo mucho más precavido. El Pozo se caracteriza por tener multitud de vecinos caninos (en el sentido literal de la palabra), de sobras conocidos en los bares del lugar. Unos van con abriguitos de cuadros, otros piden azúcar en la barra golpeando con las patitas, y la mayor parte saben mirar a los dos lados antes de cruzar Entrevías o Ronda del Sur. Y no sólo eso, sino que además suelen pasar por el paso de peatones. Y también les gustan los torreznos, la oreja a la plancha, y las papas bravas, lo que estrecha la relación con los clientes habituales, que les invitan de vez en cuando.

Todos ellos son de tamaño más bien pequeño, con mezclas de razas difíciles de distinguir (vamos, chuchillos...), pero con un brillo especial en la mirada. Si les hicieran una foto con cámara kirlian, seguro que aparecían unas auras impresionantes. Esto nos llevó a divagar sobre la evolución espiritual de los perros de "El Pozo": el modelo que observábamos a diario se correspondía con las reencarnaciones pre-humanas (es decir, que a la siguiente ya les toca pringar con nuestras miserias...).

De todos modos, no es una teoría exhaustiva, porque también hay otros muy grandes que están muy evolucionados (para notarlo hay que mirarles a los ojos). Incluso quizá algunos ya hayan pasado por la fase humana...... (bien pensado, habrá muchos gusanos y plantas más evolucionados...seguro)

En fin...el caso es que Isabel me confirmó mis suposiciones: -"Aún te queda bastante para ser como Yoda".

2 comentarios:

luiggi dijo...

Sin duda alguna hay quienes prefieren llegar sin zapato a perder 5 minutos de su azarosa vida esperando el siguiente metro,lo cual me lleva a preguntarme:los inquilinos caninos del Pozo ¿usan el metro?,¿estarian dispuestos a perder su abrigo para no tener que esperar?,¿son los canidos el eslabon perdido?...inquietante cuando menos

La vida es hermosa no se suicide dijo...

Has dado en el clavo Somontana...Pero estas siendo demasiado buena con los perros, que son unos perros, Si.
Analizando las dos casos en un solo conjunto, y teniendo en cuenta que hoy por hoy la mayoría de las ancianitas tienen un perriillo en su caso, porque se lo recomienda el medico de cabecera, que está unido al complot ¿Que complot? Ja já. Aquí quería llegar...Los perros mestizos se están haciendo con el poder del planeta..¿No os habéis dado cuenta que todos los altos mandatarios del planeta tienen uno? Si, y les indica que hacer ¿Por que sino a los perros nunca les piden los impuestos? Y respecto a las viejecitas, las tienen esclavizadas, viven para servir a los canes (Por cierto, odian que se les llame así, porque les recuerda al festival de cine, entre ellos se llaman "chucho" imitando a los afroamericanos que se llaman entre sí "Negratas"). En cuanto sean lo suficientemente fuertes....ya podemos despedirnos del mundo tal y como lo conocemos...Estaremos todo el día trabajando para ellos, haciendo esfinges y todo eso...

Que dios no s ayude...